El ahorro es un hábito poco común en estos días. En una sociedad de consumo, la práctica del ahorro es difícil de aplicar e incentivar. Todas las propagandas e infomerciales nos dicen que gastemos, hay una gran variedad de productos disponibles en el mercado y sería un despropósito no aprovechar tal o cual oferta. Como puedes ver pocos hablan de cómo ahorrar dinero o por qué es bueno que lo hagas.

Para llevar una vida sana, económicamente hablando, crear bienestar y progreso, no sólo deberías cultivar el hábito del ahorro, sino también aprender a gastar con conciencia, maximizar tus ingresos, reinvertir las ganancias y/o generar fuentes de dinero alternativas que te brinden estabilidad y libertad financiera.

Si quieres aprender sobre esto y mucho más, te recomiendo que sigas leyendo.

Prácticas comunes para el ahorro:

*ANUNCIO
  • Fija una cantidad de dinero mensual para el ahorro. Es difícil adquirir el hábito sino tienes una meta establecida. Para motivarte, decide cuánto dinero puedes ahorrar cada mes y mantente en línea. Asigna un porcentaje de tus ingresos mensuales no menor al 10 % y transfiere ese dinero a una cuenta de ahorros o cuenta corriente con intereses la última semana de cada mes. No te desvíes de la meta, no inventes excusas y no utilices ese dinero para pagar tus gastos corrientes, a menos que sea una emergencia.
  • Evita las deudas. Hoy en día es muy difícil no endeudarse, ya sea con las tarjetas de crédito o préstamos, la mayoría de las personas se endeudan para costearse un buen nivel de vida. Estos métodos de financiamiento no son malos si se mantienen bajo control. Las entidades financieras recomiendan que el pago de la(s) deuda(s) equivalga al 10% de los ingresos netos corrientes, incluso un 20% es viable, pero si la cuota supera el 36% se recomienda reunificar o refinanciar los créditos.
  • No seas tu propio saboteador. Para cumplir con la meta, asegúrate de que tus objetivos son realistas, es difícil mantener planes a muy largo plazo, especialmente por la impredecibilidad de los mercados, sin embargo, puedes informarte sobre el tema o pedir asesoría financiera y elaborar un plan que te aporte flexibilidad, así como buenos resultados. Hoy en día hay muchas estrategias de inversión comandadas por expertos en el área que brindan sus servicios a personas interesadas; si tienes un buen capital te recomiendo que diversifiques tu portafolio de inversiones, es decir, no coloque todos tus huevos en una misma cesta.
  • Establece un plazo. En función del objetivo, los plazos serán más cortos o largos. Por ejemplo: Si estás pensando en comprar un carro de 16.000 euros, tienes un ingreso mensual de 3.000 euros y dispones el 20% de ese dinero para la compra del coche, al cabo de 2,3 años podrás cumplir con la meta. Si 2 años te parecen demasiado, entonces puedes solicitar un préstamo para consumo personal o crédito automotriz y crear un plan de pagos que se adecúe a tu capacidad financiera.
  • Siempre pide el recibo de compra. Muchas personas por descuido o conveniencia olvidan solicitar a la cajera el recibo o factura de la compra. Este papel es necesario para verificar lo que estamos pagando, también es oportuno descargar los estados de cuenta de nuestras tarjetas (de débito y crédito) del banco para confirmar que efectivamente nos haya debito el pago de los productos y servicios correctos. Muchos individuos se aprovechan y utilizan la distracción para efectuar cobros indebidos, en esos casos debemos hablar con la persona o notificar al banco de manera inmediata para evitar la transacción.
  • Genera ingresos pasivos. En la actualidad existen cientos de mecanismos que puedes implementar para crear una fuente de ingresos estable, continua y suficiente paralela a tu trabajo normal. Por ejemplo: Invertir en la bolsa. Una actividad que puede ser muy lucrativa pero también riesgosa si no conoces de finanzas y cómo funciona el mercado de valores.
  • Compra lo que necesitas. Frecuentemente escucho a personas decir que no les alcanza el dinero para nada. Pero parte de tomar el control de nuestras finanzas es sincerar el presupuesto y ajustar la cuenta de gastos. Cuando golpea la crisis o los ingresos son insuficientes, lo primero que debes hacer es eliminar los gastos no prioritarios, es decir: TV por cable, suscripciones a paquetes o revistas, comidas en restaurantes, salidas a la peluquería, puedes comprar ropa de segunda mano y vender los productos en buen estado que ya no utilizas por internet o en una tienda de artículos usados.
  • Reunifica tus deudas. Cuando tenemos el agua hasta el cuello y se nos es imposible cumplir con el pago de las obligaciones, lo correcto es buscar una prórroga o refinanciar los préstamos pendientes. Habla con el prestamista (banco o entidad de crédito) y trata de renegociar la deuda, plazo y tasa de interés, antes de llegar al departamento legal y comenzar a acumular deuda sobre deuda por el cobro de intereses de mora.
  • Haz ejercicio. Puede sonar algo descabellado, pero si caminas más o andas en bicicleta te puedes ahorrar unos cuantos euros al mes. Otra alternativa es el transporte público y comprar algunos de esos tiques multiuso con los que podrás ahorrar algo de dinero en función del número de traslados que realices diariamente.
  • Múdate. Los gastos asociados a la casa varían dependiendo del lugar, el tamaño, el crédito, la capacidad, la situación económica, el mercado, etc. Si eres dueño de la propiedad y ves como tus gastos van aumentando mes a mes, mientras que los ingresos se deterioran, una posible solución es vender la casa o apartamento y buscar una propiedad más económica, quizás algo más alejada de la ciudad.

Igualmente, si vives alquilado, te puedes mudar o negociar con el arrendador un alquiler más barato o pagar por adelantado con descuento, de esta forma, no tendrás que preocuparte por la renta durante unos cuantos meses y redistribuir el presupuesto familiar, disponiendo de una mayor cantidad de dinero para cubrir cualquier emergencia o gasto imprevisto.