El siguiente artículo puede enfrentarse a muchos ideales de personas fieles o de creyentes religiosos. ¿Hacer planes que se cumplan para después de nuestra muerte es una idea buena o es ‘llamar al señor de la oscuridad’? bueno, ese es el debate para estas líneas; describiremos cuáles puntos son defendibles de ambas teorías y cuáles son más convenientes para las personas que quieren dedicarse a los negocios o los que ya los tienen.

DEJAR TODO EN ORDEN

Así podríamos arrancar, y es lo mejor que un comerciante o empresario puede (y debe) hacer durante su vida: organizar todo, absolutamente todo, ya que el desorden puede significar desequilibrio en su estatus económico. En esta vida, cuando sabemos que estamos haciendo las cosas bien y dirigiéndolas por un buen camino, comenzamos a corroborarlo con la entrada de dinero en nuestras cuentas y nuestro crecimiento comercial a través de los ojos de los demás, ¿y qué ocurre luego? se empieza a trabajar con un proyecto de vida, uno en el que sabemos que tendremos sustento a lo largo de los años.

Cuando todo está concreto y, de hecho, las cosas ya salen bien, vienen los nuevos proyectos, los bienes y todo aquello que una vida exitosa puede significar, y es justo, cuando se trabaja bien y honestamente, las recompensas son de este tipo. El proyecto de vida ahora incluye la presencia de personas, y no específicamente trabajadores, terceros o socios, sino la familia. En este punto se basa este artículo: cuando nuestros proyectos personales son exitosos, queremos que a nuestros hijos les vaya igual, y así salen a flote las herencias.

Aunque sean muy vituperadas, las herencias son la mejor garantía para dejar una verdadera huella sobre este mundo; una marca que se observará en nuestros seres queridos y los que nos apoyaron desde siempre. Hacer este plan postmortem ¿sí ofrece un beneficio?, por supuesto; el orden. Cuando todo se deja escrito adecuadamente, cuando cada una de nuestras pertenencias están destinadas a ser cuidadas por quienes deseamos que lo hagan, estamos diciéndole al mundo dos cosas: una; nos preocupamos por el bienestar de las personas de nuestro entorno; dos: procuramos que no existan conflictos de poder el futuro. Todos hemos visto a lo largo de la vida, casos en los que los hijos, nietos o algún otro allegado al fallecido, pelean entre sí por sus bienes, ya que todos se sienten merecedores de algún porcentaje de las riquezas.

Las situaciones de conflicto son lamentables entre las familias, por eso, hacer un buen plan de distribución a una edad razonable, deja todo en claro, y mejor todavía, esfuma los conflictos futuros de forma instantánea.

Hay que dejar en claro, antes que nada, que nuestra idea de producción siga bajo el mismo lineamiento. Por si no lo sabías, no instruir a nuestros en los negocios que pensamos dejarles cuando muramos, significa una posible debacle para él, así que, entre lo que podemos considerar como ordenado’ está el saber cómo deben manejarse las cosas para los beneficiarios de la herencia.

*ANUNCIO

No estamos adelantando la muerte con estas acciones, más bien, estamos demostrando el amor que sentimos por nuestros cercanos y la pasión por ser buenos hombres y mujeres de negocios y finanzas.