Estar en la universidad es una de las épocas preferidas de las personas, es donde se obtiene cierta independencia de la familia, se aumentan las responsabilidades y se aprende gran cantidad de cosas, tanto dentro de la carrera que estemos cursando, como de la vida.

Sin embargo, esta etapa de experiencia universitaria no está llena de puras maravillas, sobre todo en los ámbitos económicos, es una época en la que comenzamos poco a poco a obtener mayor consciencia del dinero y de su importancia. En la universidad solemos obtener trabajos de medio tiempo, para así costear parte de nuestros gastos y no representar una carga mayor a nuestros padres o familiares, esto nos va enseñando responsabilidad al momento de administrarnos.

A pesar de eso existen numerosas cosas que pueden agarrarnos desprevenidos y ser un gasto considerable en lo monetario, para este tipo de situaciones en las que es necesario obtener 500 euros, y hasta más, con el fin de solventar los imprevistos existen varias opciones a las que se pueden recurrir.

Una de las soluciones posibles para la obtención rápida de fondos para solucionar cosas puntuales son los créditos rápidos que ofrecen los bancos y otras entidades crediticias, pudiendo obtener 500 euros o más de manera sencilla. Este tipo de créditos no necesitan de un papeleo excesivo, se pueden hacer totalmente en línea y con un tiempo de aprobación sumamente corto, el cual dependerá del monto que se está solicitando, pero en la mayoría de los casos la respuesta se da en menos de una hora, siendo una manera efectiva de resolver situaciones que acarrean gastos repentinos.

Al estar en la universidad las personas se dan cuenta que estos gastos repentinos no son tan raros como se podría haber pensado antes, es común que los créditos rápidos se pidan para la financiación de la matrícula escolar, los libros e implementos necesarios para el tiempo académico en curso, o para cuestiones más puntuales como lo serían una avería del coche, la necesidad de un nuevo aparato tecnológico como un smartphone o portátil, o puede incluso ser de utilidad para el pago de la renta del piso.

Los requisitos para optar por un crédito rápido para ayudarte en esos momentos de necesidad que pueden ocurrir durante tus estudios universitarios son muy sencillos, tan solo debes ser mayor de edad: tener tu número de DNI; contar con una cuenta bancaria con saldo, la cual debe estar a nombre de la persona que solicita el crédito; por último, se debe completar los formularios electrónicos que con la información extra que solicita el ente crediticio o el ente bancario al cual nos dirigimos. En un corto tiempo ya podrás contar con la aprobación del monto requerido para tu emergencia o necesidad, logrando resolver esos imprevistos de manera sencilla y rápida.

Existen muchos tipos de créditos rápidos, hay muchos que ofrecen servicios sin intereses, siendo de bastante ayuda en estos casos de estudiantes que no quieren endeudarse más de la cuenta o simplemente no se quieren ver consumidos por un posible crecimiento de las cuotas de paga por los intereses generados. Sin embargo, aquellos que cuentan con un interés sobre el saldo acreditado, no poseen una alta tasa, por lo cual no resulta algo imposible de pagar sin mayores preocupaciones, variando de un 4% a un 7% de interés sobre el crédito.

Los periodos de pago de estos créditos también varían mucho, siendo créditos rápidos que en su mayoría son para gastos puntuales que en general están más allá de nuestro presupuesto, pero que no representan una cantidad muy grande de dinero, los pagos suelen ser rápidos, teniendo períodos comúnmente de entre 30 y 90 días de pago. Esto se estipula al momento de la solicitud del crédito, de acuerdo con las posibilidades que se tienen para el pago.

Hay muchas cosas a tener en cuenta al momento de pedir un crédito rápido, entre los consejos más importantes que debes tener en cuenta están:

  • Debes pedir una cantidad con la que te sientas cómodo, un monto el cual no sea excesivo y con el cual puedas sentirte en una situación difícil de pago. Lo ideal será pedir la suma justa que necesitas en ese momento, sabiendo que podrás pagarla en el plazo acordado con el ente crediticio.
  • Este tipo de créditos no deben tomarse a la ligera, por lo que su uso no debe ser para banalidades y cosas innecesarias, es mejor estar seguro de que la emergencia o necesidad que se tiene en ese momento sea realmente importante y justifique verdaderamente la solicitud de un crédito.
  • En el caso de haber pedido previamente otros créditos, ya sean rápidos o tradicionales, siempre es necesario comprobar que estos se encuentran cancelados por completo antes de pedir uno nuevo. Igualmente, bajo ninguna circunstancia es recomendable la solicitud de un crédito para pagar otro anterior.
  • Algo de suma importancia es el leer detenidamente los términos y condiciones que tiene la entidad crediticia que otorgará el crédito, ya que cambian de una a otra, analizando esta información también se puede llegar a la mejor opción de crédito rápido que se ofrece.
  • Por último, se debe recalcar el hecho de estar seguro de poder pagar el crédito en el tiempo establecido, siendo este tipo de créditos ideales para un momento en el cual te encuentras sin dinero inmediato, pero que obtendrás luego.

Las ventajas de los créditos rápidos son considerables, desde la inmediatez con la que son aprobados y asignados, dando el saldo solicitado en un tiempo muy corto; la comodidad con la que se solicitan los créditos es considerable, al ser en línea y sin una cantidad de requisitos exagerada; son soluciones altamente confidenciales y que no necesitan presentar ninguna justificación para que la solicitud se apruebe; son bastante transparentes y confiables, en su contrato se explica todas las condiciones que deberán ser cumplidas, mientras que el tiempo de pago y la cantidad de dinero solicitado son determinadas por el solicitante en el rango que ofrece la empresa.

*ANUNCIO

En pocas palabras los créditos rápidos son una gran opción para ayudar a cualquier estudiante universitario que pasa durante un momento de apuros, pero siempre teniendo la seguridad de pago y pidiéndolos solo para casos en los que sea realmente necesarios. No se debe tomar a la ligera este tipo de créditos, ya que luego se puede entrar en un espiral de deudas e intereses que desgastan a cualquiera.